Los Zigarros. Rock hasta las 6

por | Feb 10, 2020 | Festivales | 0 Comentarios

El Inverfest nos trae a Los Zigarros (2013) hasta el Circo Price.

La Ofrenda era un bar de la calle Colón en Madrid. Enfrente de la Taberna Ardosa. Estaba junto al Lab-Oratorio, Quite Man y demás bares con vida propia antes de que se convirtieran en tabernas Trip Advisor de cervezas artesanas y bombillas de filamento.

Cualquiera que haya recorrido Malasaña buscando dónde tomar la penúltima. Ha escuchado la frase “La Ofrenda, rock hasta las 6”. Fue seguramente durante más de diez años, la frase más sincera que se podía oir en las calles de Madrid un sábado cualquiera a partir de las 3 de la mañana.

El cartel del concierto era llamativo y sus 70×100 destacaban sobre el resto. Bajo el nombre Los Zigarros aparecía un colorido y burlón diablo sobre un fondo azul celeste. A su derecha nombres de artistas invitados y a su izquierda, en letras blancas, se anunciaba Rock Show.  Destacar en el cartel de un concierto Rock show, sonaba como poner en una cinta de gasolinera Versiones originales o Animales reales en el cartel de un circo. Pero ese Zigarros con Z. Dos fechas en el Price. El provocador diablo, y los nombres de colaboradores bastante más populares que la banda en cuestión, presagiaban, a pesar de lo sospechoso del mencionado Rock Show, que no ir suponía perderse algo importante.

El Circo Price estaba a reventar. Las filas hacia taquilla, accesos varios y guardarropa se movían a cortos intervalos como hormiguitas de documental. Se respiraba más ansiedad que en anteriores conciertos de esta edición de Inverfest 2020. Pero también era el primero en que la pista central respiraba a pleno pulmón y se libraba de sus tediosas butacas. El ambiente recordaba a las grandes citas de verano en estadios de fútbol con míticas bandas de rock. Camisetas de merchan, rockeros luciendo canas y anillos en los dedos. Padres con niños a hombros, y fans de todas las edades corriendo ansiosos para coger sitio. Todos intentando no derramar la cerveza de unos minis ganados con esfuerzo por las largas colas de las barras.

Esto va a empezar y no me quiero perder nada. Se apagan las luces y bajo un escenario de luces clásico, aparecen los hermanos Tormo. Nacho, y Adrián a la batería. Quién necesita folklore cuando la banda se sobra para llenar el espacio. Esto es Rock n’ Roll y el Price no necesita pantallas. La banda arranca con La Trampa. Sana costumbre de empezar con el primer tema del álbum que da nombre a la gira. Seguido de Apaga la Radio y Espinas, del mismo LP.  La set list sigue los protocolos y suenan los primeros temas de Los Zigarros (2013). Si alguien no se sabe la letra que levante la mano. Unos estribillos, unos cuantos acordes de Telecaster y ya no hay escapatoria. Estamos dentro. Veinte minutos del más puro rock a lo Tequila, Rolling Stones, Blues Brothers, incluso alguna intro furtiva de ACDC, y llega el primer invitado. Ariel Roth. Ese chico menudo y canoso que algo sabe de esto. Si no que le pregunten a su Fender.

Ariel está en su salsa. Hasta se le escapan unas notas de Los Rodriguez al terminar Qué harás amor. En realidad es que no se quiere ir. Como decía un amigo, “Cuando tienes el bicho, tienes el bicho”. 

De nada sirve hacerse mayor. Con un solo movimiento, y un cover de Wipe Out, dan paso a Ángel Wolf y su vibrante armónica cargada de notas de blues y rock. Fito cabrales y su Strato, Carlos Tarque y Aurora (sin the Betrayers), elevan la temperatura cada segundo que pasa. Aquí no existen los parches. Los invitados no están aquí por azar y se nota.

Después del mítico Hablar, Hablar Hablar, un muy esperado Leiva con su sombrero, entona Baila Conmigo para terminar de reventar el Price. Las butacas de las gradas hace rato que solo están para dejar el abrigo. Y si a estas horas hay alguien que no sabe Qué demonios hago yo aquí, todos los invitados ya están en el escenario para recordárselo antes de despedirse y poner punto final a esta gran noche de Rock n´Roll o Rock Show, el nombre es lo de menos.

Para terminar, últimos sorbos a cervezas ya calientes. Empujones en el puesto de merchan antes de que solo queden tallas XS, y podría decirse que mañana más. Los Zigarros tocan dos días seguidos. Pero esta crónica llega 10 días después.  Por eso lo llaman Rock n´Roll. Las resacas duran más de lo esperado. Poco les importó a los Stones cuando grabaron el Exile.

Y poco importa después de noches como hoy. En las que solo queda volver a casa, pasando por La Ofrenda esperando que alguien te de un flyer, y pensar que siempre quedará alguna frase de madrugada que diga la verdad. A las 6 de la mañana o a la hora que sea.

Fotografías de srsanches.

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